Redacción

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Desde hace más de una década, por las calles de San Miguel de Allende hay un personaje peculiar, Colin Harnett, un británico que adoptó a la Ciudad Patrimonio y su gente para convertirla en su segunda casa.

Desde su llegada el pueblito colonial lo enamoró y tras una jugarreta del destino, los muñecos y personajes se convirtieron en parte esencial de su vida, no por ser un coleccionista, sino porque a ese Volkswagen que decidió pintar de rosa, lo decora con cada fiesta que se presenta en el año.

Lo mismo trae peluches que monstruos. O grandes osos que van sentados en sillas de plástico cada que Colin y su familia salen a pasear. ¡Claro! también son cómplices de las aventuras de este extranjero que en su paso por las pequeñas calles de San Miguel de Allende, lleva a su copiloto regalando dulces a los niños.

Ver el vochito rosa lleno de más de juguetes y peluches que de tripulantes, ya es toda una tradición en San Miguel de Allende.

Sin embargo una foto que circula en redes se ve a Colin teniendo un encuentro con los agentes federales lo de detuvieron en la Salida a Dolores, donde es su paso diario, y sólo confiamos que todo haya salido bien y que los agentes sepan que Colin es más que un personaje, es un británico con ciudadanía mexicana que se ha convertido en todo un sanmiguelense que nos recuerda con el claxon que parece de ferrocarril, que el vochito rosa de los juguetes, está por hacer su aparición.

 

 

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