Redacción

newssanmiguel@gmail.com

 

 

Ella es Mary, tiene 28 años y es una víctima de la violencia intrafamiliar en San Miguel de Allende, pero esta vez la agresión le dejará cicatrices por siempre.

Originaria de la comunidad de Presa Allende, a sus 14 años conoció a Mauricio, un hombre del que se enamoró y se fue a vivir con él convirtiéndose en mamá un año después de cumplir sus 15 primaveras (16 años).

Ya juntos supo de sus adicciones y a los tres años de vivir juntos, comenzaron a cambiar las cosas y aquel amor se comenzó a convertir en violencia. Dice que todo inició con gritos, luego golpes.

Hace 3 años y con 11 de mantener una relación casi a la fuerza, un día el hombre sobrepasó el grado de violencia y con un machete la atacó y le pegó en la cabeza. Esa vez también lo hizo con su hijo, que se convirtió en el defensor de mamá.

Esa vez denunció el hecho, pero nunca avanzó o al menos las autoridades nunca le dijeron qué pasó. Mauricio siguió libre y ella escapó con sus 4 hijos y se vino a vivir a la cabecera donde pudo encontrar un trabajo como doméstica retomando la vida con sus hijos. De su agresor no supo más.

A la comunidad volvió varias veces, pero de su ex pareja se alejó por temor a una nueva agresión. Fue hasta este domingo que las cosas cambiaron, porque esta vez Mary volvió con un nuevo amor para visitar a sus papás que viven en Presa Allende.

Como lo había hecho antes el día de visita transcurría como otros, sólo que esta vez Mauricio decidió aparecer. Lo vio a lo lejos y sólo la observó. Desapareció unos minutos y volvió, pero no solo, sino con un machete en la mano para irse sobre ellos.

El ataque comenzó contra ella, quien recibió un certero golpe en la mejilla que le cortó gran parte de su cara. Su nueva pareja lo enfrentó y también resultó herido.

Las lesiones fueron graves y fue a parar al Hospital General donde fueron atendidos. Mary tuvo que recibir 20 puntadas en su mejilla derecha, su herida abrió su piel desde su boca hasta cerca de su ojo. Salió después de ser atendida y la mandaron a reposar a casa.

Le recetaron varios medicamentos, pero cada uno cuestan más de mil pesos, dinero que no le alcanza con el sueldo que logra al apoyar la limpieza de viviendas.

“Por ahora sólo tomo unos desinflamatorios porque no tengo para las otras medicinas”, dijo Mary.

Este martes, como pudo y todavía con las heridas en el rostro y en el alma, Mary fue a denunciar el hecho, luego de que personal del Ministerio Publico llegó hasta el Hospital para decirle que tenía que presentarse para reiterar lo ocurrido.

Dice que tiene desde las 9:00 de la mañana en las oficinas de la Procuraduría de Justicia, donde los agentes y el personal que la atienden le dicen que requiere de más pruebas para poder detener a su agresor.

Les pedí que fueran por él, que lo detuvieran porque ya se había vuelto más violento y no vaya a ir contra mi familia o la gente que conozco. Me dicen que quieren más pruebas pero ya hasta les traje el machete para demostrar que con él me golpeó en la cara ¿qué quieren? ¿verme muerta para ir por él?”.

Mary pide ayuda al ver que la “justicia” se está poniendo lenta. El hombre al que señala como el que le provocó las heridas sigue libre y sólo pide que lo detengan para evitar más agresiones: “él es drogadicto. Él es violento”.

A las 2:00 de la tarde Mary seguía esperando una “licenciada” que nunca salió. “Me duele la herida y no sale, por eso me vine a esta oficina de defensa de las mujeres, a ver si ahí me hacen caso y me escuchan”.

 

Written by amsanmiguel