La reciente serie de lluvias en la Comunidad Foral ha tenido un impacto significativo en el embalse de Yesa, elevando su nivel al 72% de su capacidad, lo que representa un aumento notable desde el 58% registrado hace apenas dos semanas. Esta mejora en el nivel del reservorio ha llevado a la Confederación Hidrográfica del Ebro a comunicar al Gobierno de Navarra la decisión de desembalsar agua para gestionar el volumen acumulado.
El embalse de Yesa, hoy con un volumen de agua de 322,196 hm³, se beneficia de las condiciones climáticas de enero, que resultaron ser normales en temperatura pero destacaron por su humedad, alcanzando un 129% respecto a la serie histórica de 1991-2020. Este fenómeno ha sido similar a lo observado en años anteriores como 1981, 1984 y 1986, aunque con un carácter húmedo menos marcado.
El Gobierno foral ha anunciado que la sueltas de agua se realizará a un caudal de 30 m³/s desde los desagües del embalse de Yesa. La decisión responde a la necesidad de gestionar el almacenamiento de agua acumulado durante las intensas precipitaciones. Con una hidrología favorable, se espera que este deshielo en las montañas pirenaicas, que ya comienza a ser visible con aumentos en la cota de nieve por encima de los 2,300 metros, también impacte en el caudal del embalse.
Con estas condiciones, las autoridades se preparan para manejar un caudal efectivo que no solo responde a las necesidades actuales, sino que también aboga por un uso sostenible del agua, considerando los problemas de sequía que han afectado a la región en años anteriores. Este enfoque proactivo en la gestión hídrica refleja la importancia de mantener un equilibrio entre las reservas de agua y su uso en la agricultura y el consumo urbano.








