El IMSS modificó las condiciones de acceso a la Modalidad 40: desde el 22 de octubre de 2026, las nuevas inscripciones y los reingresos quedan sujetos a un límite basado en el último salario registrado, más una UMA. El ajuste afecta la estrategia de quienes buscaban elevar su salario base de cotización para mejorar sus futuras pensiones.
Qué cambia en la Modalidad 40 del IMSS para nuevos registros
Las nuevas reglas, publicadas en el Diario Oficial de la Federación, establecen que quienes se incorporen o reingresen al esquema no podrán elegir libremente un salario superior al límite fijado. El cálculo toma como referencia el último salario reportado ante el IMSS cuando la persona causó baja y le suma una UMA.
Antes, las personas amparadas por la Ley del Seguro Social de 1973 podían cotizar hasta el máximo legal de 25 UMA diarias. Ese margen permitía elevar el promedio salarial de las últimas 250 semanas cotizadas, un factor relevante para calcular la pensión bajo ese régimen.
El límite salarial se calcula con el último registro más una UMA
Con la UMA diaria de 2026 fijada en 117.31 pesos, el tope previo de 25 UMA equivalía a 2,932.75 pesos al día. Para alcanzar ese máximo bajo la nueva regla, una persona tendría que haber registrado previamente un salario de al menos 24 UMA diarias, de modo que la UMA adicional permita llegar a las 25.
En términos prácticos, quien dejó de cotizar con un salario menor tendrá un techo inferior al máximo, aunque disponga de recursos para pagar más. Por eso, antes de iniciar la cotización voluntaria, conviene revisar el historial laboral y las condiciones vigentes; una guía sobre los requisitos para inscribirse en Modalidad 40 puede ayudar a identificar los puntos que deben verificarse.
Cómo pueden afectar los nuevos límites a las pensiones
El impacto se concentra en quienes planeaban subir de forma considerable su salario de cotización antes de solicitar la jubilación. Según reportes de El Financiero, para algunas personas que ganaban alrededor de 15 mil pesos al mes y aspiraban a cotizar con el máximo, la pensión potencial podría reducirse hasta en 79%; esa cifra no representa una disminución uniforme para todos los asegurados.
El resultado depende de cada trayectoria laboral, del salario registrado, de las semanas acumuladas y del régimen aplicable. La reforma de pensiones vinculada a estas restricciones busca cerrar estrategias de maximización que podían elevar el monto final sin corresponder al salario reportado previamente.
El cambio se dirige a nuevas incorporaciones y reingresos
La modificación se refiere a las personas que soliciten entrar o volver a la Modalidad 40 bajo las nuevas condiciones. No significa que todas las pensiones ya otorgadas vayan a recalcularse automáticamente: el alcance descrito se centra en el salario permitido para los nuevos registros y reingresos.
Un caso ilustrativo es el de una persona que causó baja con un salario equivalente a 15 mil pesos mensuales y esperaba aportar después con el máximo de 25 UMA. Con la nueva regla, su margen queda condicionado por ese último registro más una UMA, por lo que la posibilidad de elevar el promedio salarial se reduce.
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Por qué el IMSS limita el salario de cotización en Modalidad 40
El volumen de personas inscritas ayuda a dimensionar la importancia del ajuste. Al cierre de 2024 había 275 mil cotizantes en la Modalidad 40 y cerca de 90 mil altas se registraron durante ese año; la edad promedio al incorporarse era de 58 años.
La Auditoría Superior de la Federación señaló que dos de cada tres inscritos elegían salarios situados entre 20 y 25 UMA. Ese patrón alimentó el debate sobre el uso del esquema para aumentar las pensiones cerca del retiro, y las nuevas restricciones buscan vincular más estrechamente el monto cotizado con el salario previo.
Qué conviene revisar antes de solicitar la cotización voluntaria
La decisión no depende solo de cuánto se desea aportar. También importa confirmar el régimen de la Ley del Seguro Social aplicable, el salario con el que se causó baja y el número de semanas reconocidas por el Instituto, porque estos elementos condicionan tanto el acceso como el cálculo de la prestación.
- Consultar el último salario registrado ante el IMSS y comprobar la fecha de baja.
- Verificar las semanas cotizadas y el régimen bajo el que se tramitaría la pensión.
- Calcular el límite permitido con el salario anterior más una UMA, sin asumir que siempre será posible alcanzar 25 UMA.
- Revisar el costo de las aportaciones y compararlo con el beneficio estimado antes de iniciar el trámite.
Una revisión cuidadosa permite distinguir entre una proyección atractiva y una pensión que realmente puede respaldarse con el historial del asegurado. Para conocer cómo inciden las semanas en la jubilación ante el IMSS, también es útil revisar los requisitos correspondientes al régimen de cada trabajador.
El cambio central es claro: para quienes ingresen o reingresen, el último salario registrado pasa a ser la referencia que determina cuánto pueden elevar su cotización y, con ello, sus expectativas de pensión.








