Devolver una prenda porque el color no convence resulta sencillo cuando basta un clic para elegir otra. Cecilia Martín, psicóloga y sexóloga, observa que esa lógica de sustitución rápida también se ha instalado en la pareja: ante el primer problema, algunas personas imaginan que una aplicación les ofrecerá una opción mejor.
Cecilia Martín y el consumismo en las relaciones amorosas
La psicóloga, codirectora del Instituto de Psicología Psicode y con más de dos décadas de experiencia clínica, ha descrito este fenómeno en una conversación en STOICAST. Según Martín, la sensación de que siempre hay alguien más disponible puede hacer que la otra persona parezca fácilmente reemplazable.
El cambio también se percibe en consulta. Si antes muchas personas sufrían porque no encontraban la manera de salir de una relación infeliz, hoy puede pesar la incertidumbre de no saber cuándo la pareja decidirá marcharse. En ese escenario, un desacuerdo cotidiano deja de ser solo un problema que resolver y empieza a sentirse como una amenaza de ruptura.
Aplicaciones de citas y la ilusión de opciones infinitas
Las aplicaciones de citas amplían la búsqueda de pareja, pero el acceso a tantos perfiles también puede complicar la elección. Martín habla de una “paradoja de la abundancia”: cuando las alternativas parecen interminables, cuesta valorar una decisión y tolerar que una relación real tenga límites y momentos difíciles.
La psicóloga compara el mundo presencial, donde una persona podía fijarse en unas pocas opciones, con el catálogo digital, que multiplica los perfiles al alcance del pulgar. En su explicación, alrededor de 30 perfiles pueden bastar para que aparezca el bloqueo: seguir deslizando no garantiza encontrar a alguien más compatible, y sí puede alimentar la duda sobre la elección hecha.
El guion romántico difundido por películas y relatos populares tampoco ayuda cuando promete una persona perfecta, con quien no habrá desacuerdos. Para Martín, la solidez no depende de encontrar a alguien sin defectos, sino del compromiso de construir en equipo y ajustar las expectativas a la vida compartida.
Ghosting, rupturas y miedo a una conversación incómoda
La lógica de descarte se refleja en conductas como el ghosting, desaparecer sin dar explicaciones, o el breadcrumbing, mantener el interés de alguien con gestos esporádicos sin avanzar en el vínculo. En ambos casos, la falta de claridad puede dejar a la otra persona buscando una explicación que quizá nunca llegue.
Martín recuerda que el silencio también comunica. Que alguien desaparezca no determina el valor de quien se queda esperando; habla, más bien, de la dificultad para afrontar una conversación incómoda. En vez de convertir cada final en una medida de la propia valía, conviene distinguir entre el dolor de una ruptura y la identidad personal.
Independencia, vínculo y resolución de conflictos en pareja
La defensa de la autosuficiencia absoluta también merece una mirada crítica, plantea la psicóloga. No necesitar nunca a nadie puede presentarse como una victoria, pero los vínculos profundos forman parte de la experiencia humana: aprender a estar acompañado no equivale a renunciar a la autonomía.
Cuando surge un desacuerdo, una pareja puede probar a hablar desde lo que siente, sin convertir la conversación en un inventario de reproches. Esa resolución de conflictos no asegura que toda relación continúe, pero permite abordar el problema con respeto y comprobar si ambas personas desean buscar una salida.
La seguridad emocional no significa vivir sin diferencias. Significa poder expresar una necesidad sin temer que cada tropiezo active de inmediato el descarte: una relación sana no tiene que ser una montaña rusa para sentirse intensa.







