Claudia Piñeiro observa la política como quien prepara una novela policial: escucha, investiga y no deja pasar los detalles. En su mirada, la resistencia de las mujeres ante la ultraderecha ayuda a explicar tanto la defensa de sus derechos como el miedo que despierta esa fuerza colectiva.
Claudia Piñeiro: literatura argentina frente a la ultraderecha
Antes de escribir una escena de crimen, Piñeiro puede terminar en una tienda de insecticidas preguntando por venenos o estudiar entomología forense para comprender cómo los insectos contribuyen a resolver casos. No es una excentricidad decorativa: la autora investiga porque sabe que, en la novela policial, un detalle falso puede romper la confianza del lector.
Ese rigor también la llevó a conversar con jóvenes que apoyan a Javier Milei, una pesquisa que alimentó su trabajo literario y su reflexión sobre la política. En vez de limitarse a juzgar sus respuestas, quiso entender qué los atraía: el cansancio con los partidos tradicionales, la influencia de sus amistades o el respaldo a determinadas propuestas económicas.
La conversación reveló desacuerdos que no siempre aparecen en una etiqueta política. Algunos jóvenes rechazaban las posturas del presidente sobre las mujeres, defendían la educación pública o consideraban insuficientes las pensiones; para Piñeiro, allí todavía existen puentes para dialogar. Escuchar no significa renunciar a las convicciones: puede ser el primer paso para comprender dónde empieza el desacuerdo.
Feminismo y derechos de las mujeres: una resistencia cotidiana
La escritora, reconocida por su defensa del aborto legal en Argentina, ve en el avance de la ultraderecha una presión constante sobre los derechos de las mujeres. Le preocupa que se intente modificar la ley de interrupción voluntaria del embarazo y recuerda que las conquistas sociales requieren atención continua, incluso cuando una reacción ciudadana obliga a retroceder.
Piñeiro relaciona ese conservadurismo con intereses económicos y con una reacción frente a los avances feministas. Según señaló, el trabajo no remunerado de las mujeres llegó a representar una parte sustancial de la economía argentina; exigir reconocimiento, servicios de cuidado y políticas públicas transforma un orden que durante mucho tiempo dio ese esfuerzo por sentado.
En su lectura, las mujeres suelen acercarse con más cautela a los movimientos de ultraderecha que los hombres. Esa diferencia, sostiene, podría explicar parte del miedo que suscita su autonomía. La discusión se conecta con iniciativas feministas más allá de Argentina, como esta propuesta italiana para transformar la vida de las mujeres: la igualdad también se juega en las condiciones concretas de la vida diaria.
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Una obra protagonizada por mujeres que cruza fronteras
Con una docena de novelas traducidas a 33 idiomas, Piñeiro ocupa un lugar destacado en la literatura argentina. Un estudio sobre traducciones de obras argentinas publicadas entre 2010 y 2022 la situó como la autora más traducida del país, después de Julio Cortázar y César Aira; ella ha señalado que el panorama podría ampliarse con escritoras como Mariana Enríquez y Samanta Schweblin.
La intimidad de sus personajes también viaja. Cuando visitó la Feria del Libro de El Cairo, encontró lectoras que reconocían en sus novelas experiencias propias, pese a las diferencias culturales y religiosas. Para la escritora, aquel encuentro confirmó que las vivencias privadas de las mujeres pueden tender puentes entre sociedades muy distintas.
Sus historias han pasado asimismo a la pantalla, aunque la adaptación audiovisual implica negociar decisiones con guionistas, productores y otros colaboradores. Piñeiro distingue ese trabajo de la escritura de una novela, donde la autora conserva más libertad, pero celebra la posibilidad de que sus relatos alcancen públicos numerosos y lejanos. En sus libros, la ficción abre una conversación que no se detiene en las fronteras.
La discusión sobre la ultraderecha, el feminismo y la resistencia tampoco se limita a un solo país: el debate político europeo ofrece otro ejemplo en la moción impulsada por la ultraderecha contra Ursula von der Leyen. En la obra y las intervenciones de Piñeiro, observar esos conflictos con atención es una forma de defender el espacio para la conversación.








