El cineasta italiano Tinto Brass, figura irreverente del cine erótico europeo, murió en Roma el miércoles 4 de noviembre de 2026, a los 93 años. Durante décadas desafió la censura cinematográfica con películas que convirtieron el erotismo, la provocación y la libertad artística en asuntos de debate público.
Tinto Brass, el cineasta italiano que desafió la censura
Nacido en Milán en 1933 como Giovanni Brass, creció en plena era fascista y se sintió ligado a la isla veneciana de Giudecca. Su abuelo le dio el apodo de «Tinto», en homenaje al pintor Tintoretto y a la habilidad del niño para dibujar.
Antes de convertirse en uno de los nombres más discutidos del cine europeo, Brass pasó por los círculos de la Cinémathèque de París, donde bullían las ideas de la Nouvelle Vague. También trabajó junto a Roberto Rossellini en Il generale Della Rovere (1959), una experiencia temprana en una carrera que pronto tomaría un rumbo experimental.
Del cine de vanguardia al erotismo provocador
En los años sesenta, Brass empezó a desarrollar un cine de montaje audaz, con gusto por la experimentación y por las imágenes capaces de incomodar. Con el tiempo, su obra se inclinó hacia una mirada hedonista y libertaria, que ponía en cuestión las normas morales y los límites impuestos a la pantalla.
Su filmografía reunió también a intérpretes de prestigio, entre ellos Helen Mirren y Vanessa Redgrave. Para Brass, la provocación no era un adorno: servía para sacudir al público y obligarlo a mirar de frente aquello que la sociedad prefería mantener fuera de campo.
Calígula, la película más controvertida de Tinto Brass
El título que mejor resume el impacto y las turbulencias de su trayectoria es Calígula (1979). Sus orgías y escenas explícitas desataron un escándalo que trascendió las salas; la película llegó incluso a ser denunciada por necrofilia y se convirtió en un caso emblemático de controversia y censura cinematográfica.
Helen Mirren recordó su experiencia en el rodaje como extraordinaria y dijo que adoraba a Brass. En una conferencia de prensa en Berlín, en 2020, destacó el caos y la anarquía radical que rodeaban el proyecto: una descripción que ayuda a entender por qué la película sigue ocupando un lugar singular en la historia del cine.
La censura como parte de su legado cinematográfico
Brass solía presentarse, con ironía desafiante, como «el cineasta más censurado de todos los tiempos». Sus películas chocaron repetidamente con los guardianes de la moral y con las autoridades, mientras el debate sobre los recortes y las prohibiciones ampliaba su notoriedad más allá de los aficionados al cine erótico.
También llevó su espíritu irreverente a Todas lo hacen, una reinterpretación provocadora de la ópera Così fan tutte, de Mozart. En sus últimos años vivió con su esposa, Caterina Varzi, en una casa de la campiña romana que había comprado medio siglo antes, atraído por el espacio que necesitaba para su pasión más constante: el montaje cinematográfico.






