Redacción

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SAN MIGUEL DE ALLENDE. – Horas bajo el sol o en la oscuridad, exponiéndose a la deshidratación, al peligro, la inseguridad de la que aveces son víctimas en la calle porque no les queda de otra, así es el pesar de todos los que en alguna ocasión tienen a un familiar internado en el Hospital General Felipe G. Dobarganes, el cual tiene su ubicación en Avenida 1° de Mayo, en la colonia Ignacio Ramírez, que les restringió el acceso a la zona de su patio a las personas desde que inició la pandemia del covid, en marzo del 2020.

En el hospital, a pesar de que el tema del covid ya está controlado, siguen sin dejar entrar a las personas a sus instalaciones, también cuentan con un albergue destinado para los que duran días esperando a que su familiar sea dado de alta y el lugar está inservible.

Alfredo Villazana, quien es originario de Cuernavaca, Morelos, desde hace un mes tiene internada a una hija en este hospital, quien dio a luz a una niña que nació santa y no las han dado de alta debido a complicaciones de salud de la madre. El mismo mes que tiene durmiendo en la calle porque en esta ciudad, en este pueblo, no cuenta con un familiar o un amigo que le de albergue en su casa y ni tampoco con los recursos para comer o rentar una habitación en un hotel.

Don Alfredo duerme en una esquina, debajo de un techado de láminas que se encuentra enfrente del hospital, pero hace dos noches, un grupo de vándalos que pasaron por el lugar, le propiciaron una golpisa.

News: ¿Cómo la ha estado pasando todos estos días en este lugar?

«¿Pues qué te digo?, con mucha hambre porque no traigo dinero, a veces quienes ya me ubican se acercan y me traen algo, aquí tengo esta frutita que me trajeron hace un rato, pero tengo mucha hambre, casi no he comido nada».

News: ¿Está durmiendo aquí en la calle?, ¿No lo dejan entrar al albergue?

«No, nada de eso, me voy a una esquinita que está aquí enfrente, pero, hace dos días me golpearon unos pandilleros que andaban, eran como cinco jóvenes y me dejaron muchos moretones en mis pies».

News: ¿Y cómo le hace para ir al baño, no lo dejan entrar?

«Tampoco, uno tiene que ir lejos para los baldíos».

Por todas estas cosas pasan el señor Alfredo Villazana y otras personas que como él, llegan a durar días, semanas y hasta meses en la calle, sentados en las banquetas, esperando noticias o en la espera de que en el hospital les entreguen a sus familiares.

A él solamente le restan unos tres días, dijo, para que le den de alta a su hija y a su nieta para luego irse de regreso a su tierra, su natal Morelos, y dejar este pesar en el pasado.

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