Redacción

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Con info de Ana Gaby Hdez.

 

 

Nadia está decidida a alzar la voz. Concientizar a las mujeres que la rodean para decirles que «no se dejen» se ha convertido en una necesidad porque ella es una de las que «sabe lo que se siente».

«No más violencia contra la Mujer», fue la frase que más pronunció el sábado pasado en su marcha contra la violencia a la que sólo llegaron sus amigas y algunos familiares pero en la que esperaba más víctimas del maltrato (porque sabe que las hay), pero dice que tal vez no supieron de su convocatoria.

«Es la primera apenas, estoy segura que las mujeres están ahí y quieren gritar igual que yo. Saben que no merecemos que nos traten mal y menos dejarnos».

El caso más reciente, el de Mary, la mujer que quedó con cicatrices en su rostro luego de que un hombre le asestó un golpe en su mejilla, la hizo querer levantar la voz por esas mujeres que en silencio sufren la violencia.

Por eso convocó a las chicas a verse en la Plaza Garibaldi al mediodía del sábado. Llegaron algunas de sus amigas y su familia; pensó que llegarían más mujeres porque sabe de muchos casos y  las estadísticas no se lo decían,  porque tan sólo en el 2017, más de 66 mil mujeres guanajuatenses sufrieron de algún tipo de violencia, de acuerdo a la Secretaría de Salud de Guanajuato y cada hora, siete mujeres son víctimas de ello (fuente Milenio).

Con las que llegaron salió desde la Plaza Garibaldi y caminó hasta sus pancartas. La vían pasar y se preguntaban qué hacía ella y sus amigos con niñas y niños que sostenían la cartulina mientras de una bocina se hacían escuchar.

Nadia alzó la Voz con quienes supieron de su dolor y eso la fortaleció.»No Más Violencia contra la mujer», gritaban.

Nadia Elizabeth Gómez tiene 24 años de edad, vive en la colonia San Antonio y hace tiempo fue víctima de violencia, por un año fue maltratada y humillada por su pareja, a tal grado que las patadas que le atinaba a su viente, provocaron que abortara a su bebé con apenas 3 meses de gestación.

Tras el achaque que sufrió una mujer que fue violentada por su ex pareja hace un par de semanas, decidió alzar la voz para decir Basta Ya al maltrato contra la mujer.

Nadia Elizabeth junto a sus hijas y un grupo de amigos hicieron una marcha que salió en la Plaza Garibaldi, tomó las calles de Insurgentes, Pepellanos, Mesones, San Juan y San Francisco hasta llegar a la Explanada del Jardín Principal para manifestarse con carteles y música con mensajes relacionados con el tema de violencia hacia la mujer.

«Esta marcha es para prevenir la violencia de género tanto como hombre, mujer y niños. Nace de la vida que yo he llevado, yo tuve una pareja, se llama Roberto, él me golpeaba seguido», dijo.

Roberto, un hombre que le doblaba la edad (él 41 años, ella 23) vivió un año y dos meses, «más que vivir fue un sufrir» por los golpes, las ofensas, insultos y humillaciones a la que era sometida.

«Una vez me pegó con un tubo en la espalda y mis hijos veían todo. Ellos veían cómo nos sacaba en la madrugada. En una ocasión de Día de Reyes, él le dijo a mi hijo que los Reyes Magos eran él y lo humilló bastante. Mi hijo tiene apenas 7 años», dijo Nadia.

Pero en agosto del año pasado Nadia llegó al límite. Ese mes fue su parteaguas.

«Los golpes fueron todo el tiempo delante de mis hijos. A puñetazos, patadas y lo que tuviera en las manos me daba y yo ahí, pensando que el amor así era. Un día con un bath me dio un golpe en el estómago. El dolor fue tan intenso que me estuve tiempo en el suelo por el dolor». Ella sabía que estaba esperando un bebé y tenía 3 meses de embarazo.

«Pasaron días para que mi bebé reaccionara al dolor y dijera que no podía más. Se quiso aferrar a la vida…  De los golpes habían pasado casi una semana y Roberto estaba trabajando fuera de la ciudad. Le dije que me sentía mal y me depositó en Coppel dinero para que fuera a checarme al doctor. Cuando estaba en la fila tuve una hemorragia muy grande, justo estaba hablando por teléfono con él y le dije: ‘Tengo que colgar porque estoy sangrando’…  él no quería que colgara».

El 7 de agosto del año pasado a Nadia le dijeron que había perdido a su bebé. Los golpes que el bath utilizado por  Roberto lo hicieron resistirse a seguir viviendo y no pudo crecer. Nadia se quedó con él otros meses más..

«Él va y viene de Estados Unidos cada rato. este año llegó en enero y a partir de ese tiempo. Después de perder al bebé él me siguió golpeando y en cuanto se fue otra vez a EU fue cuando yo decidí salirme de su casa. Yo vivía como atada a lo que él dijera, porque se hacía la famosa videollamada por WhatsApp y vivía 24 horas con esa videollamada. Él tenía que saber con quién estaba, dónde estaba, qué hacía, toooodo. Sus celos eran enfermos y él está enfermo.

Aquella vez que se enteró que su bebé ya no existía, Roberto volvió de viaje con un juguete.

«Me dijo que con ese muñeco reemplazaba el bebé que se murió. Me lo entregó con mucha ropita y zapatos para que lo cambiara. Gracias a Dios ya estoy encontrando la paz que estaba buscando, tengo que salir adelante por mis hijos», dijo Nadia.

Al parecer Roberto tiene problemas de alcoholismo y no quiere aceptar esa realidad. Amenaza con matarse, con hacerse daño y su familia estaba de su lado, permitiendo que violentara a sus mujeres porque él era como el «hombre de la casa». A pesar de conocer su pasado Nadia aceptó estar con él porque pensaba que el amor lo cambiaría todo… Pero no fue así.

Ahora está de regreso en su casa en la colonia San Antonio, junto a su familia, luego de  haber tomado la decisión de dejar a Roberto en el mes de enero.

«El me seguía contactando, me chantajeaba, me decía que me quitaría a mi hija si no lo hacía.

Ahora Roberto ya no está ni en México y tampoco en su vida, los que quedaron fueron sus familiares,esos que defienden al hombre violento y que cada que la ven pasar le gritan groserías para provocarla, pero ella hoy es libre.

«Yo estaba en una prisión y ahora que estoy libre, volviendo a la vida nuevamente. Por eso convoqué a esta marcha por todo lo que me pasó con él que seguramente es la misma historia de muchas de nosotras que por temor a salir solas no lo hacemos. A lo mejor es algo insignificante esto de salir y demostrar que ya no me da pena que un hombre me hala humillado, pero para mí fueron heridas físicas y sicológicas que no quiero que las viva otra mujer», dijo Nadia.

Esta marcha fue la primera de otras más que realizará y que espera que más mujeres salgan y enseñar a las niñas que nadie, por muy familiar que sea, tiene derecho a agredir a las mujeres: «yo ya empecé con las mías y no paran de gritar: No más violencia contra las mujeres».

 

 

Written by amsanmiguel