Un lugar en SMA que ha desafiado el paso del tiempo con sus sabores

Redacción

newssanmiguel@gmail.com

Con info de Ana Gaby Hernández

 

Don Trinidad, el fundador de Los Arcos.

Desde un restaurante al lado del Mercado Ignacio Ramírez, la gente ha visto pasar el tiempo y cómo ese cultural San Miguel de Allende de antes, lleno de artistas  y gente caminando por sus calles se ha transformado en una ciudad adaptada para el turismo.

Negocios abren, negocios cierran. Tiendas llegan y tiendas se van y este pequeño restaurante se mantiene vivo desde  1975 con un secreto: consentir a sus clientes sin perder el sabor con el que don Trinidad Aguado empezó a trabajar.

Luz María, la chef de Los Arcos.

Se trata del Restaurante «Los Arcos», al ladito del Mercado Ignacio Ramírez, un lugar que no ha perdido el sazón de hace 30 años y el sabor que hace que sus clientes se sientan en casa.

Nada como una rica milanesa o una orden de enchiladas, esas que desde que abrieron sus puertas han dejado en el menú y que desde entonces, son de los platillos preferidos de sus clientes.

Don Trinidad sabía que compartir el sabor de las casas sanmiguelenses era la clave del éxito… y no se equivocó. Así que enseñó a sus hijos a cocinar como él y a no perder ese toque especial. Don Trini se fue hace unos años, pero sus hijos están a cargo de su herencia.

Luz María es la chef oficial, quien prepara los desayunos con fruta de temporada, hot cakes, huevitos al gusto, chilaquiles, etc.

Para comer pone en la mesa sopa o consomé, ensalada, agua de sabor, los frijoles refritos con totopos o guacamole o los guisados que sólo en «Los Arcos» se prueban de manera especial.


La esencia de México y de San Miguel de Allende se sienten hasta en las paredes
y ese edificio con arcos que hace honor a su nombre. Es como entrar a esas fondas del ayer pero en un presente donde su sabor ha sobrevivido al paso de lo gourmet, de la cocina de autor, los premios por la gastronomía y los chefs.

Aquí no hay precios sobrevalorados, sólo un rico sazón, una galería de monumentos de San Miguel, la sonrisa de una familia  y el recuerdo Don Trini, el que se fueteando como herencia su rico sazón.

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