Redacción

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Hace unos días sonó con insistencia el teléfono, era un número de la ciudad de México así que no desconfiamos porque recibimos varias de aquel lugar, sin embargo, la llamada de ese día fue diferente:

-«¡Papá, papá, ayúdame!, unos hombres me atraparon y bua bua gua…», no entendimos más.

Era el llanto de un joven, lo tenían supuestamente secuestrado.

A lo lejos se oyó la voz de ese hombre, malo, recio, sin corazón, que dijo: «Mire señor, tenemos a su hijo y esto es un secuestro exprés. No queremos hacerle daño a su muchacho, sólo queremos que nos ayude con un dinero y con eso se lo dejamos completo y libre. No queremos que llame a nadie, ni a la policía ni a nadie más. Sólo necesitamos que llene los tanques de gasolina de 4 camionetas que tenemos y con eso, con eso dejamos a su muchacho en paz…»

Decidimos seguir escuchando, no diciendo nada, siguiendo la intensa petición de depositar dinero y llenar los tanques de gasolina de las unidades que solicitaba.

«Entonces, le voy a pidir (sic) que deposite una cierta cantidad en 4 cuentas diferentes que le voy a dar. Nos deja mil pesos en cada cuenta y ya una vez que lo haga y nos mande por teléfono los comprobantes. Una vez hecho le decimos dónde dejamos a su muchacho…».

«¡Órale..!», respondimos.

Los hombres del teléfono tenían todo perfectamente estructurado, cuentas a depositar en 4 bancos diferentes, «hágalo a través de tiendas» y listo, el hijo en desgracia quedaba liberado.

Haciendo caso a sus peticiones le preguntamos al presunto secuestrador exprés sobre el tiempo que teníamos para hacer el depósito, el hombre, ya utilizando palabras altisonantes y desesperado por ver que nuestra reacción era lenta, lenta, dijo que tenía dos horas, ni un minuto más, por lo que tenía que darme prisa: «¿quedó entendido?», preguntó el salvaje delincuente.

-«Sí señor, quedó muy claro», le dijimos.

-«Esperamos entonces ese depósito, si es que quiere ver a su hijo con vida».

Pero la respuesta que recibiría el presunto y salvaje secuestrador no fue la esperada:

«Pues por mí puede hacer lo que quiera con el muchacho; dinero no tengo, ganas de salir tampoco, el número al que llama es una oficina y yo SOY SOLTERO.  Le sugiero amable secuestrador que mejor hable a los padres del muchacho, para ver si a ellos les interesa rescatar al pobre que llora como desesperado y no se le entiende nada».

Después de esa respuesta, el que colgó fue el delincuente, quien no volvió a insistir en llamar porque en la oficina los únicos presentes, eran los muebles y mucho trabajo pendiente.

Esta historia es REAL, nos ocurrió a nosotros y es tan verídica como el hecho de que existen las extorsiones, por eso te dejamos estas recomendaciones para que no caigas en las redes de los hombres que, escondidos tras una llamada, intentan ganar dinero fácil.

 

RECOMENDACIONES:

1. Mantén la calma aunque te hablen con datos reales de familiares y amigos; recuerda que éstos fueron obtenidos por medios ilícitos con la única intención de obtener credibilidad y éxito en la extorsión.

2. Escucha con atención los argumentos y demandas del extorsionador.

3. Sí tienes identificador, anota el número, día y hora de la llamada.

4. Intenta localizar a tu familiar involucrado.

5. Sí lo lograste y recibes una nueva llamada amenazante, indica al agresor que ha marcado un número equivocado y cuelga.

6. Mantén el teléfono descolgado por lo menos media hora.

7. Sí NO logras localizarlo y recibes una nueva llamada, escucha con atención las exigencias, cuelga y continúa la búsqueda de tu familiar.

8. No realices ningún depósito a las cuentas bancarias que te indiquen y toma nota del nombre y números.

9. No compres ni proporciones ninguna clave de tarjetas telefónicas de prepago.

10. No ofrezcas cantidades económicas y comunícate de inmediato con la autoridad.

En caso de que la exigencia económica sea para evitar que un supuesto familiar -que viene del extranjero– sea detenido en algún Aeropuerto o Aduana o remitido al Ministerio Público, verifica dicha información. Sí la exigencia económica o de tarjetas telefónicas de prepago sirven para hacerte acreedor a un premio –coche, viaje, casa, etc.– solicita los datos de la empresa que lo ofrece y comprueba la información.

Inmediatamente después de recibir la llamada, marca al 089 para denunciar. Lo puedes hacer anónimamente.

FUENTE: SEGURIDAD PÚBLICA DE GUANAJUATO

 

 

 

Written by amsanmiguel