Un informe reciente de Citi destaca las preocupaciones del banco respecto al futuro de OpenAI y su potencial impacto en el sector de la inteligencia artificial, especialmente sobre las empresas cotizadas. La compañía, conocida por su desarrollo de ChatGPT, se encuentra en un punto crítico, habiendo acumulado pérdidas operativas significativas. Se prevé que este año cierre con una asombrosa cifra de 74.000 millones de dólares en pérdidas, un indicativo de que las cuentas de OpenAI nunca han sido rentables. En este contexto, el pronóstico menciona que la inversión de la desarrolladora podría superar sus ingresos en 500.000 millones de dólares para 2030, equivaliendo a la economía de Dinamarca.
Los analistas de Citi consideran que aunque el superciclo de la IA continuará en 2026, se anticipa un aumento en la volatilidad. Este fenómeno podría estar relacionado con los primeros vencimientos de deuda que OpenAI deberá afrontar en la segunda mitad del año, lo que genera inquietudes sobre la financiación y la deuda asociada al desarrollo de la IA. En un entorno donde las empresas tecnológicas dependen de fuertes inversiones en infraestructuras de computación, OpenAI podría ser una de las primeras en tambalearse.
OpenAI, aunque no está cotizada en Bolsa, mantiene relaciones comerciales significativas con varias empresas del sector, como Oracle y AMD. Esta relación ha llevado a un aumento notable en las acciones de estos proveedores, Oracle ha visto un incremento del 140% en su valor desde el comienzo de la carrera por la inteligencia artificial, mientras que AMD ha superado el 230%. Sin embargo, Citi aconseja a los inversores que busquen acciones de IA que sean menos vulnerables a la influencia directa de OpenAI, recomendando empresas como Nvidia y Broadcom.
Otro aspecto interesante a destacar es el posible resurgimiento de los fabricantes de chips analógicos para 2026, un sector que se beneficiaría de la limitada oferta y la presión sobre los precios. Según Citi, se prevé un repunte en las acciones de empresas como Texas Instruments, que tiene un potencial de retorno por encima del 30%, y Microchip Technology, que podría exceder el 20%. Esta tendencia podría significar que, a pesar de las dificultades que enfrenta OpenAI, hay oportunidades significativas en otros segmentos del mercado.
La pregunta que queda en el aire es cómo evolucionará OpenAI en los próximos años. Con los desafíos financieros que enfrenta y el potencial impacto en la industria de la inteligencia artificial, la situación de la empresa será un punto de observación crucial para las empresas públicas que dependen de su tecnología y de su éxito general. Solo el tiempo dirá si la visión de Citi se materializará y si OpenAI se convertirá realmente en un obstáculo para el crecimiento de su ecosistema.








