El sistema de jubilación en los Países Bajos se destaca por su eficiencia y adaptabilidad, logrando ocupar el primer puesto en el Mercer CFA Institute Global Pension Index con una calificación de 85,4 sobre 100. Esto lo posiciona muy delante de otros países europeos, como España, que se encuentra con una puntuación de 63,8. Este éxito se debe a un cuidadoso equilibrio entre dos pilares fundamentales: un sistema público y otro de capitalización, donde las inversiones juegan un papel crucial.
El funcionamiento del sistema de jubilación en los Países Bajos
El sistema de pensiones se basa en la AOW (Algemene Ouderdomswet), que es la pensión estatal básica. Esta pensión, financiada a través de impuestos, garantiza un ingreso mensual de aproximadamente 1.558 euros para quienes viven solos, mientras que las parejas reciben alrededor de 1.067 euros por persona. Un aspecto clave de la AOW es que no depende del salario o de las contribuciones, sino de los años de residencia en el país, acumulando un 2% por cada año vivido en los Países Bajos.
La segunda pata: los fondos de pensiones ocupacionales
Además del pilar público, existen los fondos de pensiones ocupacionales, que son casi obligatorios y están ligados a las empresas. Estos fondos permiten a los trabajadores acumular ahorros adicionales durante su carrera laboral. A partir de 2026, se implementará la Ley del Futuro de las Pensiones, que cambiará la dinámica actual al transferir parte de los ahorros a cuentas individuales de contribución definida, lo que implica un aumento del riesgo financiero para los trabajadores.
- Pensión mensual fija: 1.580 euros para jubilados solteros.
- Acumulación del 2% por cada año de residencia en el país.
- Fondos de pensiones ocupacionales como pilar complementario.
- Implementación de cuentas individuales a partir de 2026.
Comparativa con el sistema español
El sistema español opera bajo un modelo de reparto, donde las contribuciones de quienes trabajan hoy financian las pensiones de los jubilados. Este modelo enfrenta una presión creciente dado que el gasto en pensiones supera ya el 12% del PIB y podría alcanzar el 16% para 2050. En contraste, el sistema neerlandés cuenta con un robusto fondo de pensiones que se ha acumulado durante décadas, lo que dificulta la implementación de un modelo similar en España.
Retos y soluciones propuestas en España
Actualmente, en España se discuten soluciones para aliviar la presión sobre el sistema de pensiones. Algunas de estas incluyen el aumento de la edad de jubilación y la promoción de planes de pensiones de empleo. Se menciona la posibilidad de aumentar la edad de jubilarse hasta los 71 años para aquellos con trayectorias laborales cortas, mientras que aquellos con 40 años de cotización podrán jubilarse a los 65.
El debate no es sobre copiar el modelo holandés, que no es viable debido al «problema del doble pago», en el que una generación tendría que sostener al mismo tiempo las pensiones actuales y ahorrar para su propia jubilación. Esto evidencia la necesidad de una reforma integral, adaptando el sistema español a nuevas realidades y creando un segundo pilar de ahorro para la jubilación.
La mejora del sistema de jubilación en los Países Bajos ofrece valiosas lecciones para otros países europeos que enfrentan la presión del envejecimiento poblacional y la sostenibilidad de sus pensiones. Para explorar más sobre las condiciones necesarias para acceder a pensiones, es posible consultar este artículo sobre requisitos de pensión.








