En un contexto donde la vulnerabilidad económica de las mujeres adultas mayores se ha vuelto cada vez más evidente, una propuesta significativa ha surgido desde el seno del Partido del Trabajo (PT). La senadora Yeidckol Polevnsky ha impulsado la idea de elevar a rango constitucional la pensión dirigida a mujeres de 60 a 64 años, asegurando que este apoyo social no dependa de la administración de turno, sino que sea un derecho inalienable.
El contexto de la propuesta
Las mujeres en este grupo de edad enfrentan una etapa crítica en sus vidas, marcada por la falta de participación en el mercado laboral y la incertidumbre económica. Muchas de ellas no cuentan con pensiones contributivas, lo que pone en evidencia disparidades en el acceso a derechos sociales fundamentales, como lo indica un informe del CONEVAL: más del 60% de estas mujeres no reciben ningún tipo de pensión.
El impacto de la reforma
La legislación propuesta tiene como objetivo reformar el artículo 4 de la Constitución Política de México. Esto permitiría que la pensión establecida actualmente bajo el programa Bienestar se mantenga de forma continua, garantizando su universalidad y progresividad. Polevnsky afirma que esta reforma no solo blinda el apoyo ante posibles recortes presupuestales, sino que también reconoce el valor del trabajo de cuidados no remunerado que tantas mujeres han realizado durante décadas.
La importancia de la reivindicación social
El reconocimiento de esta pensión como un derecho social es fundamental. La senadora enfatiza que, sin una base constitucional, miles de mujeres quedarían expuestas a decisiones administrativas cambiantes que podrían afectar negativamente su seguridad económica. Esta propuesta establece un precedente importante para la protección de los derechos de las mujeres, proponiendo un marco legal que prevenga la exclusión y la inseguridad financiera.
Desafíos y expectativas
Con el apoyo de senadoras como Geovanna Bañuelos y Ana Karen Hernández, el PT está tratando de generar un diálogo más amplio sobre la necesidad de reformar la política social en México. No obstante, los retos son significativos, especialmente en un contexto donde la inversión en programas sociales a menudo se encuentra en la cuerda floja. La implementación de esta reforma dependerá de la sensibilización y el compromiso de las distintas fuerzas políticas con respecto al bienestar de las mujeres.
- Aumento de la participación política: La propuesta puede inspirar a más mujeres a involucrarse en la política y en la defensa de sus derechos.
- Impulso a otras reformas: Podría sentar las bases para otras reformas sociales que busquen mejorar las condiciones de vida de diferentes grupos vulnerables.
- Conciencia social: Aumentar la percepción sobre la importancia de la pensión para mujeres puede generar presión sobre el gobierno para que actúe.
La iniciativa del PT se presenta como un paso crucial hacia una mayor equidad y justicia social. Al elevar la pensión a rango constitucional, se busca garantizar que el bienestar de las mujeres ya no dependa del azar político y se consolide como un derecho que dignifica la vida de quienes tanto han contribuido al tejido social del país.








