La creciente dependencia de la inteligencia artificial por parte de los adolescentes para abordar sus problemas emocionales ha llevado a la creación del programa Pantallas en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, bajo la dirección de Miguel Mamajón, psiquiatra infantil. Este programa se centra en ayudar a jóvenes de entre 3 y 18 años a lidiar con los desafíos derivados del uso abusivo de dispositivos electrónicos, un fenómeno que cada vez más familias están reconociendo como un problema serio.
La confianza en avatares de IA: un doble filo
Miguel Mamajón explica que los adolescentes buscan la validación emocional a través de avatares de IA en plataformas digitales. La interacción con estos avatares parece proporcionar un alivio inmediato, pero puede llevar a problemas graves si los consejos ofrecidos son inadecuados. Por ejemplo, un joven que expresa sentirse vacío podría recibir sugerencias superficiales como realizar ejercicios de respiración, en lugar de la atención profunda que podría brindar un profesional de la salud mental.
La desconexión con la realidad
El fenómeno es alarmante. Los adolescentes están cada vez más reacios a buscar ayuda de personas cercanas, como amigos o familiares. Un estudio revela que hasta el 30% de los jóvenes que interactúan con avatares de IA consideran que su confianza se ha incrementado en preguntar dudas a estas herramientas virtuales. Este patrón de comportamiento genera una dependencia que sustituye las conexiones humanas fundamentales a esta etapa de la vida.
El papel de la educación y la regulación
El psiquiatra subraya también la importancia de educar a los jóvenes sobre el consumo de información. Necesitan aprender a detectar desinformación y desarrollar pensamiento crítico, especialmente en un contexto donde la salud mental es cada vez más impactada por el uso exagerado de redes sociales y dispositivos. La intervención de colegios e instituciones es clave en esta lucha.
En este sentido, es urgente que se implementen regulaciones más estrictas sobre el acceso a la inteligencia artificial. Las leyes existentes son insuficientes y requieren ajustes que incluyan verificadores de edad y mayor transparencia en los algoritmos que rigen estas plataformas. Un entorno digital seguro es fundamental para proteger a los jóvenes de los riesgos inherentes al uso no regulado de la tecnología.
Responsabilidad familiar y social
A medida que los adolescentes pasan hasta 11 horas al día frente a sus dispositivos, es crucial que las familias se mantengan vigilantes. Los padres deben estar atentos a señales de alarma como cambios de conducta, irritabilidad o bajo rendimiento escolar. Reconocer y actuar ante estas señales es primer paso para abordar potenciales adicciones a la tecnología y a los avatares de IA.
La responsabilidad no recae solo en los jóvenes. La educación sobre el uso de dispositivos debe empezar en casa, con un enfoque en la restricción, acompañamiento y educación. Sin embargo, la normalización del uso de dispositivos puede dificultar su detección temprana. Es un desafío que necesita ser confrontado con determinación.








