La dinámica en las relaciones afectivas contemporáneas puede ser sumamente compleja. La psicóloga Paula Orell explora cómo las palabras y los comportamientos frecuentemente no coinciden, lo que resulta en confusión emocional. Su análisis se centra en aquellos que afirman no querer un compromiso serio, pero actúan como si estuvieran en una relación estable. Este desajuste entre expectativas y realidades puede provocar un desgaste emocional considerable.
El impacto de la incoherencia emocional
Orell destaca que esta incoherencia crea una sensación de confusión en la persona que recibe esos mensajes contradictorios. Muchas veces, quien se siente afectado comienza a cuestionar sus propias expectativas. Esto se convierte en un ciclo perjudicial en el que la culpa puede recalar injustamente en la otra persona.
Ejemplo de relación confusa
Un ejemplo común que menciona Orell es el de una persona que, a pesar de declarar que no busca nada serio, mantiene contacto diario, es parte de sus círculos sociales, comparte momentos íntimos y expresa incomodidad ante la idea de que su pareja pueda conocer a otros. Esto plantea preguntas sobre la verdadera naturaleza de la relación y provoca incertidumbre en quien está interesado.
La necesidad de coherencia en las relaciones
Desde el punto de vista de la psicología, la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace es fundamental para construir relaciones sanas. La ausencia de esta coherencia puede atrapar a la persona afectada en un estado de espera indefinida, esperando que la situación cambie. Según Orell, este patrón puede generar que una de las partes asuma el control sin asumir la responsabilidad sobre su comportamiento.
Estableciendo límites para protegerse
La psicóloga enfatiza que es esencial recuperar el protagonismo en la configuración de nuestras relaciones. No se trata de convencer a la otra persona de cambiar su actitud, sino de reflexionar sobre el tipo de vínculo que uno desea. Además, el establecimiento de límites claros se convierte en un acto de auto-cuidado, asegurando que exista un respeto mutuo y que se valore el bienestar emocional de cada uno.
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La importancia de la reciprocidad
Orell propugna que las relaciones saludables deberían basarse en la reciprocidad. Este tipo de vínculos son aquellos donde ambos individuos valoran su conexión mutua y se eligen de manera consciente, en lugar de vivir en la indefinición y la incertidumbre. La psíquica concluye que, aunque haya un interés emocional, es vital no aceptar un trato que cause dolor o malestar. La coherencia es clave para resguardar el respeto y la salud emocional en toda relación.








