Una excursión de canopy, una ruta en bicicleta de montaña o un cruce por un puente tibetano pueden convertirse en recuerdos inolvidables; la seguridad, sin embargo, no debería quedar en manos de la suerte. Un diagnóstico del MINCETUR revela una marcada percepción de inseguridad en el turismo de aventura en Perú y respalda una propuesta para reforzar las reglas del sector.
MINCETUR alerta sobre la inseguridad turística en las actividades de aventura
El dato más llamativo es que el 45% de los turistas calificó como insegura o muy insegura la seguridad del turismo de aventura. A la vez, el 33% dijo haber detectado alguna condición de riesgo durante una actividad, mientras que el 19% afirmó haber vivido o presenciado una situación concreta de inseguridad.
Las cifras describen experiencias distintas: advertir un peligro potencial no equivale necesariamente a sufrir un incidente. Aun así, el panorama ayuda a entender por qué la seguridad del turista y la prevención de los riesgos turísticos ocupan un lugar central en la iniciativa ministerial.
Las cifras reflejan una brecha entre aventura y prevención de accidentes
El diagnóstico técnico se basó en encuestas realizadas en septiembre de 2025. De las 82 agencias consultadas, que trabajan con 19 de las 22 modalidades reconocidas, el 20,7% reportó al menos un incidente o accidente en los cinco años anteriores.
La información previa al recorrido también aparece como un punto débil: el 23% de los turistas encuestados no recibió instrucciones suficientes y el 32% no fue informado sobre peligros específicos. Además, el 62% desconocía si el operador que había contratado contaba con autorización formal; para una viajera como Lucía, saber quién organiza la actividad y qué medidas aplica puede cambiar por completo la experiencia.
En un viaje de aventura, una charla clara sobre clima, equipo y protocolos de emergencia no es un trámite: permite reconocer cuándo conviene seguir y cuándo es mejor detenerse. Esa información es una pieza básica de la prevención de accidentes y de la protección del viajero.
El nuevo reglamento busca elevar la seguridad del turista en Perú
El MINCETUR dispuso la publicación del proyecto de decreto supremo que aprobaría un nuevo Reglamento de Turismo de Aventura, mediante la Resolución Ministerial N.° 392-2026-MINCETUR. La propuesta plantea reemplazar la norma vigente desde 2016 y alcanzar a las agencias que operan en las 18 regiones con lugares autorizados.
El proyecto permanecerá publicado durante al menos 15 días calendario para recibir comentarios ciudadanos antes de su aprobación. Por tanto, se trata de una iniciativa en consulta, no de obligaciones ya vigentes; su objetivo es ordenar la formalización y establecer criterios más claros para proteger a quienes contratan estas actividades.
Equipos identificados, mantenimiento y capacitación para los operadores
La propuesta contempla un Manual de Gestión de Riesgos y documentos técnicos para cada modalidad, con requisitos mínimos de equipamiento, mantenimiento, operación y seguridad. Las agencias tendrían que identificar sus equipos mediante códigos propios, conservar registros de mantenimiento y comunicar los cambios en los elementos utilizados.
La medida responde a una dificultad concreta: el 65% de los operadores consultados señaló problemas para adquirir equipos adecuados por la falta de lineamientos técnicos. También se exigiría que el personal conductor tenga un certificado vigente de competencias laborales; mientras se implementa ese sistema, podría acreditar al menos tres años de experiencia mediante constancias reconocidas.
La preparación del personal merece atención: el 35% de guías y conductores no recibió formación técnica especializada en los últimos cinco años, y el 70% aseguró que no existe oferta formativa para su modalidad. En actividades como zipline bike y puente tibetano, la experiencia promedio reportada fue de apenas 2,4 y 2,6 años, respectivamente, una razón adicional para fortalecer la capacitación y los procedimientos.
Para atender grupos extranjeros, los conductores también tendrían que demostrar un nivel intermedio de un idioma extranjero. Cuando las indicaciones de emergencia se entienden a la primera, la gestión de riesgos deja de ser solo un documento y se vuelve una herramienta práctica.
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Información al viajero y formalización: los desafíos de la aventura peruana
Antes de cerrar un contrato, las agencias deberán entregar formatos de aceptación informada de riesgos y declaración de aptitud física. Antes de comenzar, cada participante recibirá una orientación sobre las condiciones del clima, el uso del equipo, las medidas preventivas y la respuesta ante una emergencia; la constancia de esa charla sería necesaria para prestar el servicio.
La cobertura formal todavía es reducida: existen 78 agencias autorizadas, concentradas en diez regiones, aunque otras ocho cuentan con lugares habilitados para actividades de aventura. El ciclismo reúne 32 operadores autorizados, mientras que modalidades como el ala delta, el esquí, el kite surf y la tabla a vela no registran operadores formales, según el expediente.
Un sector que aporta ingresos a las comunidades de destino
La propuesta también busca reducir la informalidad: el 70% de las agencias formales consultadas identificó prestadores sin permiso en sus zonas, y el 37% dijo no haber podido ampliar sus servicios porque el lugar o la modalidad carecía de autorización. En un destino rural, esa brecha afecta tanto la competencia entre operadores como la confianza de quienes llegan a explorar la región.
El turismo aportó el 2,9% del PBI peruano en 2024, generó cerca de 1,3 millones de empleos y produjo más de USD 4.500 millones en ingresos por turismo receptivo. En 2023, unos 572.890 visitantes extranjeros realizaron actividades de aventura; además, estas experiencias dejan aproximadamente el 65% de sus ingresos directos en las localidades de destino, frente al 14% asociado al turismo masivo.
La aventura puede impulsar economías locales, pero su atractivo depende de que el visitante sepa qué contrata y quién responde por el servicio. Para quienes desean conocer cómo el turismo se relaciona con los entornos fluviales, este recorrido por la vida junto al río Arga ofrece otra mirada sobre los paisajes que atraen a los viajeros.
En cualquier destino, el paisaje invita a salir, pero la decisión de participar necesita información verificable. Una lectura sobre la vida y el entorno de un río recuerda que disfrutar de la naturaleza también implica conocer el lugar y actuar con cuidado: esa es la base de una protección del viajero que permita vivir la aventura sin convertir a los turistas en peligro.








