Redacción
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Con información de Ana Gaby Hdez.
Los trabajadores de Limpia también sufren las consecuencias por la falta de infraestructura para realizar su labor, tanto que a veces ellos mismos tienen que comprar sus bolsas y sus escobas para ponerse a trabajar.
Doña Mary es una de ellas, que trabaja en el servicio de Limpia de la ciudad desde la pasada administración y con una escoba y bolsas negras de basura, empieza su recorrido por las calles de la zona centro de la ciudad.
Todavía el sol no sale y ella está barriendo y recogiendo la basura que dejan por las calles de Canal, Hernández Macías, el jardín de San Juan de Dios para seguir por Indio Triste. Así le dan las 5:00 de la tarde.
Junto con ella andan otros trabajadores distribuidos en diversas zonas y su labor, además de ser cansada lo hace con entusiasmo porque es el trabajo que le da para comer en casa.
Y a esas jornadas hay que agregarle la gente que tira la basura en la calle a pesar de que la ven tratando de mantener limpia la ciudad.
“Son varias veces las que me encuentro gente tirando la basura en el arroyo por ahí por el mercado o dejando bolsas en la orilla. Trato de llamarles la atención pero se molestan y me insultan. Antes nos metíamos a los arroyos y coladeras para sacar basura, pero nos cansamos de hacerlo porque el problema seguía y la gente seguía arrojando la basura sin tener ningún remordimiento ¿así cómo le hace uno? es el cuento de nunca acabar”.
Jesús es otro servidor público que junto a cuatro compañeros recorre todos los días las calles de San Miguel en búsqueda de basura. En una camioneta estaquillas recorren el Centro, Plaza Insurgentes, Plaza el Parían, Plaza San Felipe y como a doña Mary, él también se ha llevado sus insultos.
“En algunas colonias se ponen contenedores de 7:00 a 10:00 de la noche y hay personas que acumulan su basura durante el día para así entregarla al caer la tarde; algunos están al pendiente pero a otros les da igual, pues sacan su basura a la calle en cualquier horario del día y ahí es donde vienen los problemas. Nosotros no podemos pasar cada cinco minutos a recogerla, lo limpiamos cada que pasamos y somos muy pocos quienes nos dedicamos a esta labor. Nomás es echarnos la mano entre todos”, mencionó don Jesús.
Reconoce que falta mano de obra, material e infraestructura que les ayude a hacer mejor su trabajo pero también mucho es la atención de la gente que ahora, con el cambio en los servicios de recolección, pide comprensión a los ciudadanos porque por ahora, es difícil cubrirlo todo.