Redacción

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Cuando se trata de orar y buscar la paz que los espíritus entregan, nada mejor que los sitios que heredaron nuestro ancestros.FullSizeRender 11

Así por primera vez, llegaron los invitados especiales a la zona arqueológica de Cañada de la Virgen  a la Quinta velación del gran Jerarca de la Santa Cruz, donde se reunieron decenas de invitados para ser partícipes de la ceremonia.

El ritual inició cerca de las 6:00 de la tarde, cuando Doña Conchita, una de las chamanas más respetadas, fue la encargada de bendecir el camino e invocar a los Dioses, antes de que el sol se ocultara y en el que las cocineras ya preparaban los platillos para quienes quedarían en vela, la lado de la Pirámide Mayor, para traer al presente las tradiciones del pasado.

Los herederos de las tradiciones estuvieron ahí, escuchando los rezos y practicando la invocación. IMG_2729

Después de recorrer el camino que lleva a la pirámide mayor, de subir y bajar los pequeños escalones de piedra que son resguardados con recelo por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y con las autoridades presentes y vigilantes, de oler el copal que purificaba el camino y dar las gracias a los cuatro puntos cardinales por la noche, llegaron a la orilla de la pirámide, donde se colocaría el altar para agradecer las bendiciones de estar en un sitio arqueológico, lleno de energía, de historia, de bondades y con miles de estrellas que se podían admirar volteando la vista al cielo.

El regalo de la vida estaba esa noche en Cañada de la Virgen.IMG_2741

Luego vinieron las ofrendas: velas, flores, cucharilla, bastones, copal, fruta, crucifijos, palma y demás símbolos que hicieron de la ceremonia una noche especial, una noche de invocar a los espíritus y pedir por la salud, la vida, por San Miguel de Allende  y la paz en el mundo.

Y como era noche de invocación y tradiciones, los hombres de comunidades cercanas, los trabajadores, los invitados especiales y los grupos se pusieron a trabajar para construir los súchiles y bastones que entregarían esa noche.

Por horas trabajaron en la cucharilla, en cortar las espinas, en buscar las más blancas y en poner flores de colores. Era una ofrenda que debían presentar con tanta mucha devoción. IMG_2753

Así pasó la madruga, entre cantos, café de olla y pan de dulce hasta que cerca de las 3:00 de la mañana todo quedó listo para la ofrenda.

Los chamanes recibieron y bendijeron a quienes con fervor esperaban en la fila la entrega, que esperaría los primeros rayos de sol en las escalinatas y repartirlo entre los invitados especiales. Todo era bendecido por la noche y los espíritus, en un momento en el que hablar con Dios y las estrellas cuesta sólo levantar la mirada para estar con ellas, en medio de la oscuridad, el silencio absoluto, una olla de café Legal y la bendición de una noche mágica.

 

 

 

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Written by amsanmiguel