Con ‘secuestros virtuales’ hacen desaparecer por horas a jovencitas sanmiguelenses

Redacción

newssanmiguel@gmail.com

SAN MIGUEL DE ALLENDE.- En los últimos días, hemos visto que las familias están en búsqueda de jovencitas que de pronto desaparecen sin decir dónde están.

Seceustro virtual

Una de ellas fue víctima de un secuestro virtual, y no solamente fue aisalada, sino que con miedo, la obligaron a trasladarse a Celaya entre amenazas e infundiéndoles miedo.

Te marcan de números extraños, te dicen que tienen secuestrada a tu familia, te engañan y obligan a salir de casa para ir a algún sitio a los alrededores o a otra ciudad, en este caso Celaya, que es una de las ciudades consideradas con mayor violencia no solo del país, sino del mundo.

Y ¿cuáles son las Ladas que utilizan los malandros para engañar a las jovencitas sanmiguelenses?

  • 233, que es una Lada de Puebla
  • 664, que es de un Ejido en Baja California
  • 461, que es de CELAYA
  • 644, que es de Bacum, Sonora
  • 899, de La Soledad, Tamaulipas
  • 921, de Allende, Veracruz
  • 442, de Querétaro

«A las jovencitas las hacen salir de sus casas, las mandan a Celaya o alrededores y ahí las tienen hasta que logran dar con ellas o pagar lo que piden».

Papás: ¡por favor tengan cuidado con los teléfonos de las chamaquillas! y díganles que si no conocen el número ¡NO CONTESTEN! y si ya aceptaron la llamada, que cuelguen y los busquen de inmediato.

VAN ALGUNOS CONSEJOS DEL   Foro de Profesionales Latinoamericanos de Seguridad

¿Cómo actuar ante un secuestro virtual? El secuestro virtual es el delito de moda: Sepa cómo actuar

  • El secuestro virtual es una forma de secuestro para EXTORSIONAR. Se inicia con la llamada de un delincuente a una víctima elegida al azar para informar sobre el supuesto secuestro de un familiar y exigiendo el pago de un rescate en una cuenta bancaria abierta al efecto, o la compra de cierta cantidad de tarjetas de teléfono celular, bajo amenaza de matar al rehén si alguien llama a la Policía.

Extorsión telefónica y fraude telefónico

  • La extorsión telefónica consiste en amenazar con secuestrar o dañar a algún pariente si no se deposita cierta cantidad de dinero en una cuenta de banco que por lo general es abierta únicamente para la transacción y es cancelada tan pronto se haya concluido la misma, el extorsionador puede fingir ser miembro de alguna corporación policíaca o grupo delictivo.

El fraude telefónico es aquel en el que notifica al «ganador» que ha sido acreedor a algún tipo de premio, otorgado por alguna «empresa» (generalmente crediticia o de teléfonos celulares), y que para poder reclamar el premio, el «ganador» debe comprar tarjetas de celular y darle los números de las mismas al que nos está llamando.

Operatoria:

Los delincuentes consiguen un paquete de teléfonos celulares y una buena cantidad de chips para efectuar las llamadas. Estos chips van siendo intercambiados entre los aparatos, lo que dificulta que las llamadas sean rastreadas.

El hombre que hace las llamadas está en constante movimiento para no ser detectado por la Policía. Cuando la extorsión se comete desde la cárcel, la comunicación se efectúa de teléfonos públicos ubicados en los pabellones.

La técnica:

  • «Hola, le llamo desde una empresa de emergencias médicas. Tenemos a un familiar suyo herido en un accidente. Está inconsciente. ¿Sabe quién puede ser?», son las palabras que pronuncia el delincuente. La víctima no tarda en dar un nombre, que será usado para sacar provecho. Por lo general llaman en horarios de la mañana y la tarde, que es cuando algún integrante siempre falta: si es adulto, porque está trabajando; si es menor, está estudiando.
  • Hubo casos de llamadas los fines de semana a la noche cuando los jóvenes suelen estar fuera de casa en boliches o fiestas.

La extorsión:

  • Los delincuentes exigen que el pago de dinero se realice en pocas horas e insisten a las víctimas que no digan nada a la Policía.

El pago:

  • Se realiza en un sitio «neutral»: un bar, una esquina, un descampado, etc.

Consejos:

• Esté atento: generalmente estas personas se hacen pasar por policías, inspectores municipales o médicos.

No brinde ningún dato o información a la persona que lo está llamando, sobre sí mismo, sobre ningún otro miembro de su familia, y menos aún sobre familiares que estuvieran ausentes en ese momento.

Pida un teléfono fijo (NO celular) de contacto de la presunta empresa o institución desde la cual le están llamando para poder confirmar la información.

• Si el llamado procede desde un teléfono público ubicado en la cárcel, en muchos países esta circunstancia es informada por un mensaje automático previo. Rechace la comunicación si no tiene personas conocidas alojadas en una cárcel.

• No llene cupones con datos telefónicos a desconocidos: ya sea en comercios, cines, centros de compras o en la calle.

No agende en su celular números con la palabra «mami» o «papi». Ponga nombres y evitará problemas en caso de que extravíe o le roben el celular.

Si recibe un llamado extorsivo:

• Corte la llamada: tenga presente que en caso de accidentes la Policía informa personalmente.

• Mantenga la calma y comuníquese rápidamente al 911 (emergencia policial) dando cuenta de los pormenores del hecho. Personal policial le puede ofrecer asesoramiento y contención adecuada.

• Tome contacto con el familiar que no está en la casa y que supuestamente está «secuestrado».

Formule la denuncia en la unidad policial o judicial de su zona. La extorsión es un delito. Su deber como ciudadano es denunciarlo.

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